Hemos visto un comentario sobre nosotros en internet y además de enfadarnos y utilizar técnicas para eliminar el mismo, podemos pensar en plantear en un juicio la protección de nuestro honor y pedir una indemnización. Pero, ¿cuándo un comentario grosero, zafio, supera el límite de lo permitido y puede ser judicialmente considerado como atentatorio a nuestro honor?

Lo primero que debemos tener claro es que en esta materia hay muchos matices y hay que analizar cuidadosamente el caso concreto. Lo que expresamos a continuación no son unas reglas exactas sino una orientación derivada de lo que el Tribunal Supremo ha entendido como criterios para entender cuando una publicación en redes sociales puede atentar contra el honor

  1. No todo se ampara por la libertad de expresión pues la misma tiene límites entre ellos la protección de la reputación o de los derechos ajenos.

2. Cuando hay una colisión entre derechos fundamentales (en este caso libertad de expresión y derecho al honor) es necesario analizar las circunstancias concurrentes en el caso concreto. No todos los casos son iguales

3. Cuando se plantea un conflicto entre la libertad de expresión y el derecho al honor, tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han reiterado que es prevalente la libertad de expresión sobre todo cuando la misma entra en el campo del pluralismo político

4. Eso no significa que siempre haya de prevalecer la libertad de expresión sobre el derecho al honor, pues dependiendo de las circunstancias concurrentes, la ponderación entre los derechos fundamentales en conflicto puede determinar que el derecho al honor prevalezca sobre la libertad de expresión.

5. El honor se ha definido como dignidad personal reflejada en la consideración de los demás y en el sentimiento de la propia persona, siendo un concepto cuya precisión depende de las normas, valores e ideas sociales vigentes en cada momento. Estamos ante un concepto variable y no estático. Debemos atender a lo que en ese momento es socialmente entendido como capaz de afectar a esa consideración y sentimiento.

6. También se protege el honor de las personas fallecidas, incluso cuando la intromisión ilegítima se produce tras su fallecimiento. También a personas jurídicas (empresas, negocios, etc.)

7. Un criterio importante a examinar es la relevancia pública o el interés general de la cuestión sobre la que se han vertido las opiniones (bien por la materia o por las personas). A mayor relevancia o interés mayor amplitud de la libertad de expresión. Lo mismo al contrario.

8. También otro elemento que se considera es la necesaria proporcionalidad en la difusión de las opiniones, si guardan relación o no resultan necesarias para transmitir la opinión o la idea crítica. A mayor innecesariedad mayor posibilidad de entender que se está lesionando el honor.

9. Por último, también se tienen en cuenta para definir los límites de lo protegible los usos sociales, lo que es común o habitual.

Esperemos que lo anterior os sirva de ayuda. En el caso de que se entienda que se han superado los límites de la libertad de expresión se puede utilizar la vía civil de protección del honor. En ese caso, para poder precisar y definir si estamos ante un caso viable para poder interponer una demanda de protección del honor, puedes contar con nosotros como abogado especializado en la cuestión.

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